En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Gloria y Vencedor de la muerte, en este domingo nos postramos ante Ti con un corazón rebosante de gratitud. Te damos gracias por el don de la vida y por la salud que nos regalas para disfrutar de este día de descanso y oración. Hoy celebramos la Santa Cruz de Mayo, no como símbolo de derrota, sino como el estandarte de Tu amor infinito gracias porque en ese madero clavaste nuestras culpas y nos devolviste la esperanza de una eternidad junto a Ti.
Te pedimos, Maestro Resucitado, que la victoria de Tu Cruz se manifieste hoy en nuestra propia existencia. Bendice nuestro hogar y a nuestros seres queridos, extendiendo Tus brazos llagados sobre cada uno de nosotros para protegernos y darnos la paz que sobrepasa todo entendimiento. Que en esta nueva semana que estamos por comenzar, Tu sacrificio nos inspire a vivir con rectitud, integridad y una lealtad inquebrantable a Tu Evangelio, sabiendo que no hay gloria sin paso previo por la entrega generosa.
Bajo la mirada de María, que se mantuvo firme al pie de la Cruz, te rogamos que nos concedas la fortaleza para abrazar nuestras propias cruces cotidianas con fe y esperanza. Ayúdanos a ser hoy el rostro amoroso de Jesús para quienes sufren, llevando el consuelo de Tu Resurrección a cada rincón de nuestra comunidad. Que al celebrar Tu triunfo sobre el madero, nuestra alma se llene de luz y nuestro bienestar sea el reflejo de una vida cimentada en la roca de Tu amor. Amén.
ORACIÓN DE LA MAÑANA
Domingo de la V Semana de Pascua