Esperamos Señor tu venida. Pero no queremos hacerlo como las vírgenes necias. Queremos hacerlo como las prudentes que llevaban aceite de más. De modo que el deseo de estar contigo y de seguirte sea muy grande. Que esa lámpara arde en caridad, en obras de misericordia. Que esa luz de la palabra llevada a la práctica resplandezca siempre. Que sepamos preparar a otros el camino para que tú pases y transmites por esas vidas que apremian tu presencia. Dios de amor, Dios de paz, Dios de verdad y de justicia. Ven oh Emanuel. Amén
ORACIÓN DE LA MAÑANA