Hoy, Señor, nos dices que tu Reino ya está en marcha, pero que no tengamos miedo, y nos invitas a mirar los signos de nuestro tiempo para que podamos preparare nuestro corazón con gozo para tu venida. Nuestro corazón de hijos tuyos, Señor, debe anhelar tu regreso, debemos saber esperar con entusiasmo tu Reino de justicia, paz y amor. Señor, permítenos que con nuestras vidas vayamos cooperando en la instauración de tu Reino en este mundo.
Amén