En este miércoles 19 de noviembre, me detengo un instante ante la luz que se renueva. No pido que el día sea fácil, sino que mi espíritu sea fuerte para navegar sus desafíos.
Que la rutina no me robe el asombro. Que la prisa no me ciegue ante la belleza que pasa desapercibida: el aroma del café, la sonrisa fugaz de un desconocido, la certeza de un techo.
Dame la sabiduría para distinguir lo que puedo cambiar de lo que debo aceptar con serenidad. Que mis manos no solo trabajen por el sustento, sino que siembren paz y comprensión en cada interacción.
Que mi mente sea un campo fértil, y mis palabras, semillas de ánimo y verdad. Que al caer la noche, no me pese lo que hice por deber, sino que celebre lo que hice por amor.
Que mi único propósito hoy sea ser una versión más consciente y bondadosa de mí mismo. Amén
ORACIÓN DE LA MAÑANA