Señor Jesús, en este nuevo día que me regalas, te doy gracias por el don maravilloso de la vida.
Hoy, de manera especial, mi corazón se dirige a Ti, presente realmente en el Santísimo Sacramento del Altar.
¡Qué misterio de amor inagotable!
Gracias, Jesús, por haberte quedado con nosotros en el Pan y el Vino consagrados, alimento de nuestra alma y fuente de vida eterna.
Te ofrezco mi jornada, mi trabajo, mis alegrías y mis penas, uniéndolos a tu Sacrificio redentor en la Misa.
Y junto con la Eucaristía, te agradezco el don del Sacerdocio,
por el cual nos haces partícipes de tu Cuerpo y Sangre.
Te ruego por todos tus sacerdotes:
por el Papa, los obispos y, de modo particular, por mi párroco y por aquellos que me han acercado a Ti.
Llénalos de tu Espíritu Santo, dales fortaleza en sus pruebas,
celo por las almas y hazlos pastores según tu Corazón.
Inspira a muchos jóvenes a responder con generosidad a la llamada a servirte en el ministerio sacerdotal.
Que este Jueves Eucarístico me ayude a vivir con mayor fe, a adorarte con devoción y a ser un testigo de tu amor.
Amén.
ORACIÓN DE LA MAÑANA