Señor, en el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.
Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor. Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno. Ver a tus hijos detrás de las apariencias, como los ves Tú mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno.
Cierra mis oídos a toda murmuración. Guarda mi lengua de toda maledicencia. Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mí.
Quiero ser tan bienintencionado y bueno, que todos los que se acerquen a mí sientan tu presencia.
Revísteme de tu bondad, Señor, y haz que en este día yo te refleje.
Te entrego mis palabras, Señor, que en este miércoles no sean fruto de la prisa ni del enojo, sino de la calma y la ternura. Que sean palabras que construyan y no que destruyan, que sean palabras que iluminen y no que apaguen.
Guía mis acciones según tu Ley y por el camino de tus mandamientos, para que aquí y en la eternidad merezcamos, por tu favor, ser salvados y libres.
Amén.
ORACIÓN DE LA MAÑANA