Cansados de esperar soluciones de las autoridades, un grupo de vecinos tomó la iniciativa y arregló por su cuenta un cruce de calle que se convertía en un verdadero chiquero cada vez que llovía.
La zona, ubicada entre las calles Arroyo Correntino y Arroyo Ciego del Barrio Marabó, se volvía intransitable con cada lluvia. El agua estancada y el barro dificultaban el paso tanto de vehículos como de peatones, generando molestias y hasta situaciones peligrosas.
Los vecinos juntaron dinero, palas y esfuerzo, y con colaboración mutua nivelaron el terreno, colocaron mayas y compactaron el suelo. “Nos cansamos de esperar, así que decidimos hacerlo nosotros mismos”, comentó uno de los residentes.
Aunque el arreglo es provisorio, esperan que las autoridades tomen nota y realicen una obra definitiva para evitar futuras inundaciones.