La imagen de un colectivo en circulación con su tablero dañado, instrumentos deteriorados y sin el mantenimiento adecuado refleja una problemática que afecta a diario a miles de usuarios del transporte público en el conurbano bonaerense y en distintas regiones del país.
Según la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449 y las normativas provinciales complementarias, los vehículos destinados al transporte de pasajeros deben encontrarse en condiciones óptimas de seguridad, higiene y funcionamiento. Esto incluye el correcto estado del tablero, luces, frenos, butacas, señalización interna y externa, además de la verificación técnica vehicular (VTV) obligatoria.
Sin embargo, en la práctica, muchas unidades circulan con tableros rotos, asientos sueltos, ventilación deficiente y sistemas electrónicos en desuso, poniendo en riesgo no solo la comodidad de los pasajeros sino también la seguridad de quienes viajan y de los propios choferes.
Los trabajadores del volante, por su parte, muchas veces deben cumplir su tarea en condiciones precarias, con unidades antiguas o sin mantenimiento, y bajo la presión de cumplir horarios y recorridos con herramientas inadecuadas.
La ley es clara: el transporte público debe garantizar un servicio seguro, eficiente y digno, responsabilidad que recae tanto en las empresas prestatarias como en los organismos de control del Estado.
La falta de fiscalización y el deterioro progresivo de las flotas hacen visible una deuda pendiente: modernizar el transporte público para cuidar a quienes lo usan y a quienes lo conducen.
Eduardo Medina 
> Foto: BM Radio – 10/11/2025, General Rodríguez