La victoria de Lula en Brasil refuerza el eje con el México de Sheinbaum contra el giro a la derecha de Latinoamérica

2026-10-26 07:21:16 - MUNDO

La victoria contra pronóstico de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil ha sido celebrado por los gobiernos de izquierda de Latinoamérica como una señal de que el 'giro a la derecha' auspiciado por el presidente de EEUU, Donald Trump, puede ser frenado.

"¡Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil! ¡Felicidades presidente Lula!", celebró la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. El resultado mantiene a las dos mayores economías de Latinoamérica, México y Brasil, bajo Gobiernos de izquierda.

Desde Norteamérica, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, celebró la reelección de Lula y manifestó que "las relaciones entre Canadá y Brasil han avanzado gracias a nuestra asociación. Aprovechemos esta oportunidad para fortalecerlas aún más".

A las felicitaciones se sumó el mandatario de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien llamó "hermano" a Lula y afirmó que su victoria garantiza la continuidad del camino de paz, soberanía y justicia social.

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, llamó personalmente a Lula, a quien calificó de "amigo", y destacó la "fiesta democrática" que representa el proceso electoral. Más templado, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, también transmitió sus felicitaciones.

El mayor entusiasmo se contó entre los exmandatarios latinos de izquierda. El expresidente chileno Gabriel Boric, que viajó a Brasil para seguir los comicios, dio las gracias a Lula por "sostener la esperanza del mundo".

El exmandatario colombiano Gustavo Petro afirmó que la victoria detuvo "el fascismo" en Brasil y la calificó de "triunfo para la humanidad". En Bolivia, el expresidente Evo Morales consideró que su victoria renueva "la esperanza de los pueblos que luchan por la justicia social y la soberanía".

En Argentina, la exmandataria Cristina Fernández vinculó la jornada electoral con el 17 de Octubre, una de las fechas centrales de la historia del peronismo.

La cuenta oficial en redes sociales de la excandidata presidencial del correísmo Luisa González, que desde el viernes pasado permanece en prisión preventiva, afirmó que "el triunfo democrático y la consagración en Brasil representan un faro para toda la región".

Finalmente, en la Venezuela actualmente bajo tutela de EEUU, el Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reiteró su voluntad de mantener los "históricos vínculos de vecindad y cooperación con Brasil".

Poco dada a los elogios, la presidenta mexicana no se contiene al hablar de su homólogo brasileño. "Es un hombre extraordinario, un símbolo", afirmó en una de sus conferencias de prensa matutinas en marzo. "Siempre es un placer hablar con él".

Ambos líderes han cultivado una relación cercana a través de llamadas y reuniones en foros internacionales, incluida la cumbre del Grupo de los 20 (G20) organizada por Lula en Río de Janeiro.

Se trata también de una relación de necesidad. Sheinbaum y Lula se encuentran cada vez más asediados por gobiernos de corte conservador y neopopulista, con las victorias de Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia.

Trump plantea desafíos distintos pero convergentes para ambos mandatarios. Sheinbaum intenta proteger el modelo económico mexicano orientado a la exportación frente a los aranceles y la incertidumbre que rodea el futuro del tratado comercial T-MEC.

Lula, por su parte, busca preservar el margen de maniobra político y económico de Brasil conforme crece la influencia de Washington en el hemisferio.

La señal más clara de este giro se encuentra en el sector energético, donde los gigantes petroleros estatales de ambos países, Petrobas y Pemex, avanzan hacia una cooperación más estrecha con el objetivo de reponer reservas e impulsar la producción.

Las conversaciones energéticas coinciden con un repunte en los flujos comerciales entre México y Brasil, informa Bloomberg. El comercio bilateral alcanzó los 18.500 millones de dólares el año pasado, su segundo nivel más alto desde 1980.

Ciertas empresas mexicanas han aumentado su dependencia de proveedores brasileños conforme las cadenas de suministro se adaptan a los nuevos aranceles aprobados por el Congreso de México contra las importaciones procedentes de Asia.

Brasil no sustituirá al mercado de consumo estadounidense para México, pero se ha convertido en una pieza clave dentro de un plan más amplio para diversificar las alianzas comerciales e industriales.

Aunque era aliado natural del candidato ultraderechista, Flávio Bolsonaro, el presidente de Chile, José Antonio Kast, felicitó a Lula y afirmó que ambos países tienen "mucho futuro en común", con una agenda centrada en la integración económica y la lucha contra el crimen organizado.

El mandatario de Panamá, José Raúl Mulino, felicitó al pueblo brasileño y expresó su voluntad de continuar trabajando con el país suramericano. El presidente de Paraguay, Santiago Peña, subrayó la agenda común de integración y desarrollo entre ambos países.

La presidenta de Perú reafirmó su voluntad de "fortalecer la alianza estratégica" con Brasil, y el de Ecuador, Daniel Noboa, felicitó a Lula señalando que la región "tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos".

"Al presidente Lula, felicitaciones por su elección para un nuevo mandato. Que en este cuatrienio renovado sigamos trabajando juntos por una América Latina más integrada y próspera", dijo el mandatario de República Dominicana, Luis Abinader.

Sin embargo, el presidente Trump ha avalado las acusaciones de irregularidades formuladas por Bolsonaro y lo ha comparado con una de sus teorías de la conspiración favoritas, el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones estadounidenses de 2020, cuyos resultados se negó a reconocer.

"Acaban de aplicar en Brasil el manual de Joe Biden. Bolsonaro llevaba una gran ventaja en la primera vuelta y era el claro favorito para ganar la segunda. Pero los comunistas no sueltan el poder una vez que lo consiguen", afirmó Trump, sin aportar pruebas de irregularidades.