La justicia de Brasil ordenó este domingo 25 de octubre ampliar por dos horas la jornada electoral en todo el país, en medio de la segunda vuelta presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, después de denuncias por problemas en el transporte público y solicitudes relacionadas con las fuertes lluvias en varias regiones.
El ministro Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), determinó que los centros de votación permanecieran abiertos hasta las 19:00 horas, tiempo de Brasilia, en lugar de cerrar a las 17:00 horas, como estaba previsto originalmente.
La decisión respondió a una solicitud de la campaña del presidente Lula, que denunció dificultades para el traslado de votantes debido a la reducción del servicio de autobuses en distintas ciudades.
Al justificar la medida, Zanin señaló la gravedad de los hechos denunciados y la urgencia de garantizar el ejercicio del voto.
El magistrado ordenó al Tribunal Superior Electoral (TSE) adoptar las medidas necesarias para cumplir la resolución en todo el territorio brasileño.
Durante la jornada, Lula denunció que en São Paulo y en algunas ciudades del noreste del país, como Salvador de Bahía, se habían registrado restricciones en la circulación de autobuses.
"Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido, intentó impedir que el pueblo votara", declaró el mandatario ante periodistas en São Paulo.
La campaña del presidente solicitó inicialmente medidas para los municipios afectados por la falta de transporte, pero la resolución judicial estableció una ampliación de alcance nacional.
Por su parte, el equipo de Flávio Bolsonaro también pidió extender dos horas la votación en municipios de Minas Gerais y Rio Grande do Sul, donde las fuertes lluvias dificultaron el desplazamiento de los electores.
La decisión judicial se produjo cuando Brasil celebraba una segunda vuelta presidencial marcada por una competencia estrecha entre ambos candidatos.
Lula, de 80 años, busca obtener un cuarto mandato presidencial no consecutivo, mientras que Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, aspira a llevar nuevamente a su familia al gobierno federal.
Las últimas encuestas publicadas antes de la votación mostraban un empate técnico entre ambos aspirantes, después de que Flávio Bolsonaro se impusiera en la primera vuelta.
Durante la campaña, el costo de vida, la inseguridad y las relaciones con Estados Unidos figuraron entre los principales asuntos del debate político.
Lula defendió los programas sociales de su administración y presentó su candidatura como una propuesta de continuidad frente a las políticas impulsadas por la familia Bolsonaro.
En contraste, el senador planteó reducir el gasto público, endurecer las medidas contra la delincuencia y adoptar políticas orientadas a aliviar las dificultades económicas de los hogares.
"Llegó la hora del cambio", declaró Flávio Bolsonaro después de emitir su voto en Río de Janeiro.
El candidato también cuestionó el desempeño del actual gobierno y aseguró que las condiciones de vida de los brasileños se han deteriorado.
La contienda se desarrolla en un contexto de tensiones diplomáticas entre Brasilia y Washington, particularmente por las medidas comerciales adoptadas por el presidente estadounidense Donald Trump.
Al ser consultado este domingo sobre las elecciones brasileñas, Trump se limitó a señalar que su gobierno seguía el desarrollo de la jornada.
La campaña también estuvo marcada por controversias relacionadas con las redes sociales y acusaciones de presunta manipulación de contenidos electorales.
El equipo de Lula acusó a Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, de favorecer a su adversario mediante sus algoritmos, señalamientos que la compañía rechazó.
Además, el próximo presidente deberá enfrentar un Congreso con una importante presencia de fuerzas conservadoras, lo que podría influir en la negociación de reformas económicas y políticas.
La ampliación del horario electoral busca garantizar que los ciudadanos afectados por los problemas de movilidad tengan más tiempo para acudir a las urnas.
El resultado de la segunda vuelta definirá la conducción política de la mayor economía de América Latina durante los próximos cuatro años.