
PUENTE CATÓLICO GR
Vivimos rodeados de ruido,
pero la verdadera soledad no se escucha: se siente. Es ese cuarto sin muebles dentro del pecho, donde guardamos recuerdos que no nos atrevemos a abrir.
Pasamos la vida llenando espacios
con conversaciones, obligaciones y sonrisas prestadas, y olvidamos mirar lo que habita detrás de la puerta cerrada.
El miedo no está en lo que no conocemos, sino en lo que nos negamos a reconocer: que cada sombra que ignoramos lleva el nombre de nuestra propia verdad.
No huyas de tu casa vacía. Explórala. Tal vez allí, entre paredes que crujen y ecos del pasado, encuentres al único que siempre estuvo esperando: tú mismo.











